Poco a poco, este blog ha ido creando vida propia. Me empuja y me orienta cuando estoy perdida, me susurra palabras al oído y me llena el corazón de sentimientos compartidos. Nació del boceto de un proyecto sencillo y humilde sigue siendo, en eso no ha cambiado pero, el camino se ha llenado de musas y de liras... ¿quieres vivirlo conmigo?

...

...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Sueños Rotos... El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.

El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.

SUEÑOS ROTOS


Su madre lo miraba con amor y severidad. Le había dicho que no saliera de casa pero él, acostumbrado a pasar las tardes jugando con sus amigos en la calle, no había podido resistirse. Ahora estaban allí los dos, bueno, los cinco porque sus tres hermanos correteaban por la estancia, discutiendo con esa pausada lentitud con la que ella siempre se expresaba. El tiempo iba pasando y, entendiendo las palabras de su madre como las entendía, no alcanzaba a comprender de qué hablaba. Se oía un gran barullo a través de las ventanas cerradas. Desde que se rompió el generador no tenían electricidad y en toda la casa no ardía ni una sola vela. Aquella situación le daba miedo porque, además, en el exterior, a alguien se le había olvidado encender las luces. Dentro y fuera todo era negro. Y los ojos de su madre también. La observó en silencio mientras, sus hermanos cenaban la misma comida de todos los días y todas las noches, bajo el resplandor del cariño que aquella mujer, de hábito zaino, regalaba al compás de un escueto mimo.
La puerta que daba a la calle se abrió y apareció un hombre con la cara llena de suciedad y de miedo. Llevaba un fusil en la mano y, con ademanes bruscos ordenó a todos que recogieran algunas cosas, en total un pequeño bulto cada uno y se dispusieran a salir de viaje. Al parecer su padre había enviado a buscarlos y los esperaba en un lugar de las montañas. Poco tiempo después un grupo de vecinos y amigos, todos ellos mujeres, niños y ancianos esperaban que aquel vehículo, con aroma a desierto y desolación, los llevara lejos de su pueblo. Cuando se pusieron en marcha la madre por fin dejó escapar una chispa de luz a través de su mirada y él se sintió muy feliz porque pudo alcanzarla.
Horas más tarde el cielo se iluminó con unas bolas de colores que, al desplazarse por entre las estrellas rutilantes de la primavera, dejaban un sonido extraño. Para verlas sólo tuvieron que alzar la vista pues el pequeño camión iba al descubierto. Los bebés, que hasta ese momento dormían arrullados por sus madres y por lo irregular del camino, se despertaron llorando y los mayores miraron embobados la lluvia de fuego. Ahmet se agarró al brazo de su madre mientras ella intentaba cobijar al resto de sus hijos lo más cerca posible de su falda. Circulaban en fila detrás de una larga columna de más vehículos y esperanzas pero, de todos ellos, sólo a ocho o diez alcanzó el misil remitido en pos de la salvación.
Ahmet y sus hermanos se quedaron quietos alrededor de su madre, todos muy rotos, al igual que sus sueños y lejos de la vieja carretera que quería llevarlos hacia las montañas.
Queralt.
Para más y mejores historias que empiecen con la misma frase:

viernes, 19 de octubre de 2007

Fuerza no es furia... (272)

(Estamos celebrando la semana 100 de El Cuentacuentos así que, tema libre.)

“Fuerza no es Furia”



Los relámpagos asomaban detrás de los nubarrones oscuros que cuajaban la noche intentando asustarla, a continuación, un ensordecedor estruendo traía el silencio a las montañas; pero duró poco, pues, la noche, quizás realmente asustada, inició un llanto lastimoso que cayó con fuerza sobre cada hoja, cada rama, sobre todos los árboles y flores, helechos y enredaderas silvestres que poblaban aquel paraje del edén. El rumor era profundo y monótono y la tierra lo cobijaba y lo reconocía como algo entrañable y muy familiar.
Los relámpagos luchaban con el agua iluminando su propia furia y haciéndose camino entre ella; acompañados por el trueno creían ser los más fuertes del Universo.
Ante aquel desenfreno de la Naturaleza, la noche ya no parecía asustada, más bien podría decirse que, aquellas descargas eléctricas y sus ruidosos compañeros la estaban enfadando. Y, a juzgar por su llanto cada vez más enérgico, el enfado de la noche, debía ser importante.
Cada ser viviente en aquel lugar perdido buscó su propio refugio, intentando encontrar una posibilidad para sobrevivir. Las ramas se rindieron al peso de un llanto acostumbrado y las hojas canalizaron los sentimientos de la oscuridad a través de cada lágrima esparcida.
Los árboles centenarios conversaban preocupados con los árboles milenarios y la sabiduría de éstos, sosegaba a aquellos. Mientras, el musgo, agazapado y triste, se despedía del entorno que lo había acompañado desde que germinó por aquellos lares. Las florecillas nadaban alegremente aprovechando el curso intensivo que la naturaleza les regalaba. Algunas piedras poco ubicadas rodaron suavemente provocando pequeñas crestas y diminutas cataratas. Los gusanos movían la cola con urgencia para encontrar un lugar más hondo…
Los nubarrones que transitaban por el cielo sin estrellas se cansaron de dar cobijo al rayo y decidieron seguir al viento en su afición preferida y, juntos y revueltos, se despidieron de la noche en busca de un nuevo sendero que los llevara lejos para alborotar otros lugares tranquilos.
La noche no se quedó sola, pero sí se quedó sin lágrimas. Como seguía enfadada, decidió llamar a todas sus gotas más incondicionales, reunirlas a su alrededor y envolverlo todo con una bruma espesa que obligara al relámpago y al trueno a tranquilizar su ánimo. Y, como las alas suaves de la nieve blanca cuando cae, se fueron expandiendo las gotas unas sobre otras, cubriendo de opaca humedad todo aquello que se acurrucaba bajo la noche, en aquel lugar de ensueño. La vida, en la noche quedó suspendida.
El relámpago y el trueno aguantaron la presión con cierta elegancia pero, después de largo rato sintiéndose ignorados, embistieron con más furia sobre la noche, mas ella, comprendiendo que es el miedo y la cobardía lo que engendra la furia, ya no les hacía caso, ni siquiera le quedaba un poquito de enfado.
Las nubes se habían ido con el viento y, el trueno, se fue yendo despacio con el relámpago. Si todo lo acontecido hasta el momento se hubiera podido tildar de lucha, la noche habría sido vencedora. Y así se sentía, en efecto, cuando vio de lejos la procesión silenciosa de las nubes, seguidas por la explosión y el estruendo y la ventaja que les llevaba el viento.
La tierra, amiga del día y de la noche, fue comprensiva una vez más y ayudó plácidamente a la Naturaleza. Con el cariño de la costumbre y la tolerancia, enjugó los breves riachuelos que se habían formado y esperó a que, cada gotita retenida, volviera a ella sin miedo.
La tierra, hidratada y rejuvenecida, le agradeció a la noche su llanto, pero también se apenó por ella y por el miedo que había pasado ante la amenaza del fragor y su centella.
Mientras la historia de esta noche se fue escribiendo, los minutos habían ido cayendo lentamente junto a las gotas, las hojas y las despedidas, dejando paso al glorioso parto que, finalmente, alumbró a un rutilante día de tiernos brotes de natural esplendor.
En la luz de cada amanecer, en la delicada despedida de cada tarde, en la mirada de un niño o, incluso, ante el descubrimiento de un enemigo, el Universo nos dice suavemente que la furia no es fuerza.

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS:

http://elcuentacuentos.com

DÍAS DE FIESTA... (271)



DÍAS DE FIESTA…
(Con un poco de retraso pero aquí está.)


- LAS PALABRAS NO SIGNIFICAN NADA, NO SON IMPORTANTES, LO QUE MARCA SON TU ACTOS, Y LA COHERENCIA DE ESTOS CON TUS PALABRAS. Adiós y hasta nunca.

Mario se apartó despacio intentando no perder la calma y salió del bar de copas. Minutos después, su estela se había perdido entre el bullicio del sábado noche.
Vanessa seguía en silencio, aún no había reaccionado.
Sin duda sospechaba de ella desde hacía tiempo y esta noche la había seguido hasta allí para pillarla in fraganti.
Un dolor tipo pellizco, amordazaba su boca, mientras Rubén insistía en que le explicara quién era aquél tipo que había aparecido de repente y le había hablado de forma tan misteriosa.
Alguien tropezó con sus botas vaciando el vaso que llevaba en la mano sobre su falda. Vanessa gritó y se enfureció mucho. Después, se fue al baño a limpiarse la ropa mientras lloraba.


Queralt.


PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS QUE EMPIECEN CON LA MISMA FRASE:

http://elcuentacuentos.com/

lunes, 8 de octubre de 2007

DÉJEN PASO, SEÑORES... (254)


DÉJEN PASO, SEÑORES…


- PREMISAS FALSAS, CONCLUSIONES ESTÚPIDAS, ya te lo dije. ¿No esperarás que te tenga lástima? ¡Vete de aquí! ¡De inmediato! ¡Ya!
Un silencio espeso, muy espeso y muy dramático se extendió muy despacio por todos los rincones de aquella estancia en penumbra, grande y llena de columnas y enormes ventanas de cristales ahumados.
Las luces de la ciudad allá a lo lejos, se reflejaban aquí en el suelo, un suelo brillante y negro que las hacía rielar como si de agua se tratara. Las paredes blancas, pero vacías, a excepción de un cuadro, una pintura que reproducía la imagen típica del otoño con sus colores, sus hojas y con la niebla suave de un amanecer cualquiera en un parque cualquiera lleno de árboles que bordeaban un estanque cualquiera. Nadie se fijaba en el cuadro, pero todos se resentían de sus efectos apáticos y lánguidos.
- ¡He dicho que fuera! ¿No me oyes? ¡Fuera!
Nadie se movió. Por unos segundos, nadie se dio por aludido hasta que, pasados los primeros momentos de tensión, una muchacha muy delgada y muy rubia, tomó la palabra:
- No, no me voy, querido papá. Tú si partes de premisas falsas por lo tanto, llegas a conclusiones estúpidas.
Los ojos de todos los asistentes se escondían sobre el dossier que descansaba, ajeno a todo, sobre cada escribanía que tenían delante. Ahora ya nadie se atrevía ni a respirar.
- Tú- prosiguió la muchacha muy calmada pero con la cara roja por la sangre acumulada-, decides que soy joven, que soy rubia y que soy tonta. Pero, aunque la gestión no te haya gustado, ha sido un éxito. Y te recuerdo que mi madre me dejó las acciones para que no me puedas mantener al margen y voy a ser consecuente con ello. Lo siento si no te gusta- concluyó.
El hombre grueso vestido de negro que la había gritado, viendo que no podía con ella y que no conseguía echarla, se dejó caer sobre el gran sillón, rendido, resignado.
En realidad, tenía razón aquella mocosa insolente. Las ganancias habían sido importantes y el capital que aquella loca había expuesto había sido mínimo. Puede que tuviera raza y puede que la hubiera heredado de él, ¡quién sabe!
- Haces tu propia teoría basándote en tus propias manías y a eso lo llamas razonar. Y yo te digo que te equivocas. Sí, ¡te lo digo! ¡Y te lo diré mil veces si hace falta!
Aquella hija suya, por la que no acababa de sentir cariño, le seguía plantando cara…
Tenía lo que había que tener para andar por este mundo, ¡vaya que sí! Una vez más, lo había demostrado y esta vez, lo había hecho todo ella solita.
Su corazón empezó a latín mucho más fuerte que de costumbre y los golpes le llegaban hasta la garganta. Miró al frente y una visión rojiza lo obligó a restregarse los ojos en busca de un mejor enfoque. Mientras, un miedo irracional invadió su mente y su cuerpo, empezó a temblar asustado.
- Claudia, ¡Claudia! ¡Ven aquí!- le gritó una vez más aún sin poder.
Todos empezaron a levantarse temerosos por si a Don Marcelo le molestaba y no se atrevían a ir un paso más allá de sus sillones.
Claudia acudió a la llamada de su padre y le desató la corbata.
Cuando el hombre pudo respirar un poco le pidió que, en su ausencia, se ocupara de todo.
- ¡Samuel! – gritó una vez más- Dispón de todo lo necesario para que Claudia sea legalmente mi sucesora al frente de ValleVisión. Usa los poderes que tienes y ayúdala en todo…
- Señores- dijo Claudia, dándose la vuelta hacia ellos-, ya lo han oído-y, tomando las riendas de la situación con energía empezó a dar órdenes-. Martínez, llame inmediatamente a una ambulancia y usted, ¿cómo se llama? Ah! Sí, Rodríguez, recoja cada uno de los dossier de la mesa y llévelos al despacho de mi padre que, desde este momento, es mío. Los demás que se vayan a casa hasta nueva orden.
El silencio seguía llenando aquél lugar oscuro pero, las pulsaciones de sus corazones, atronaban sus cabezas. No se atrevían a traicionar a Don Marcelo obedeciendo a aquella pequeña advenediza de buenas a primeras. Se sentían perdidos, sin líder, sin futuro, sin horizonte…
- ¿No me han oído? Y usted, Samuel, traiga los documentos que tenga que firmar para legalizar esta situación. ¡Ya! ¡Vamos! ¿Dónde está la ambulancia, Martínez? ¿Viene ya de camino? ¡Los demás a sus casas! ¡Vamos, vamos!
Don Marcelo la oía desde muy lejos cómo gritaba y cómo daba ordenes.
“Esta chica, vale”, pensó.

Queralt.

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS QUE EMPIECEN CON LA MISMA FRASE:

http://elcuentacuentos.com/

Y, COMO SIEMPRE, PODÉIS LEER Y DEJAR COMENTARIOS TAMBIÉN EN:

http://arbolesycerezas.blogspot.com/

lunes, 1 de octubre de 2007

YA NO PUEDO ATRAPAR SUEÑOS... (228)


YA NO PUEDO ATRAPAR SUEÑOS…


LAS LÁGRIMAS SILENCIOSAS SE ESCURRIERON VELOCES POR SUS MEJILLAS, PENSANDO EN ÉL Y EN LO MUCHO QUE LE AMABA.
Los ojos, muy rojos de tanto llorar pero también, por la rabia acumulada.
Sus pensamientos volaban buscando recuerdos amables y cálidos pero, llevan tanto tiempo almacenados, que no querían salir. Porque sus recuerdos se han rendido, igual que ella… igual que sus padres y sus abuelos, enfureciendo así a los más antiguos ancestros que andan perdidos allá en la lejanía de la Historia del Tiempo. Cuando ellos aún eran los Hijos de la Madre Tierra y Manitú no los había abandonado.
La cabellera de Pelo Gris, llena de sangre.
Ella la cortó con mucho cuidado para no hacerle daño y la puso en una bolsa de piel de búfalo que, lustrosa, suave e impermeable, acogió a aquellas dos largas trenzas rompiendo así la costumbre de enviar al más allá a los muertos, con el aspecto que tuvieron.
Todo había cambiado, ya no quedaban ancianos para enseñar el camino y el destino.
Los descendientes de aquellos Sioux, llenos de orgullo Lakota, que bailaban bajo la luna la danza de la guerra con la cara pintada y el espíritu en soflama, ahora morían por una balazo en la cabeza o directamente al corazón. Y, sin ceremonia, eran enterrados lejos de los lugares sagrados. Despojados de sus tradiciones y de sus antepasados.
Todo anda confuso… todo anda mal.
Aquellos que viven bajo tierra, ya no tienen mensajes para sus descendientes.
Ahora, los sueños ya no se atrapan en una experiencia mística y el tipi se instala en medio del parque si al gobernador le agradan o, al menos le parecen curiosas, las exhibiciones folcklóricas.
Las lágrimas caían por sus mejillas. Silenciosas. Y ella pensaba en él. Porque le quería. Porque le amaba.
Pelo Gris había sido un buen hombre, un buen padre y un buen agente de la reserva.
Hasta que una bala lo mató.
Todo anda confuso… la noche, ya no arrastra las entrañas del día…
Manitú, ya no fuma con los nuestros…



http://youtube.com/watch?v=8iyEb6idjGQ

Queralt. 01.10.07

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS QUE EMPIECEN CON LA MISMA FRASE:
http://elcuentacuentos.com/

lunes, 24 de septiembre de 2007

EL AMOR Y LOS PISTACHOS.



EL AMOR Y LOS PISTACHOS. (208)


- INCLUSO EL QUE MENOS TE LO ESPERAS PODRÍA SER el que mejor te siente…
- Sí, ya lo sé pero, si no me gusta a primera vista no me lo probaré, ¿de acuerdo? No me des la lata...
- Hija, sólo pretendo ayudar, no quiero molestarte…
Silencio en el probador. Silencio en la tienda. Todo el mundo callado. ¡Cualquiera abría la boca! Con el carácter que gastaba aquella señora, nadie se atrevía ni a respirar.
- Me gusta este, ¿qué tal me queda? Pero lo quiero en verde pistacho…
Silencio. Todo el mundo callado. Las dependientas, el encargado, la madre, la hija…
- ¿Nadie dice nada? ¿Cómo me sienta?
- Pues… ¡hombre…! No está mal el vestido pero, en verde pistacho… es un color algo llamativo para una boda, ¿no?
- Sería sin velo, claro… ¿no os gusta? Marta hija, tú ¿cómo lo ves?
- Hombre… pues no se, creo que la abuela tiene razón... no acabo de verlo…el verde pistacho es un poco atrevido, ¿no?
Rosa se miraba al espejo fijamente. Marta era su hija y Claudia su madre. El encargado era un francés con el pelo muy largo y canoso y las tres dependientas eran mujeres de mediana edad, expertas en aquellos menesteres y muy aferradas a las tradiciones. Todos, incluido Rico, el perro, se reflejaban en el gran espejo que presidía el enorme probador rococó.
El encargado tomó la palabra después de tragar saliva.
- En realidad este vestido le queda muy bien a su figura, doña Rosa, como si fuera un delicado guante de seda pero… yo tampoco veo este diseño en color pistacho… la verdad… incluso es posible que no pudiéramos conseguir el tejido…
- ¿Qué me está diciendo? ¿La mejor tienda de la ciudad, del condado, del estado y no pueden conseguir unos cuántos y miserables metros de seda en color pistacho? ¡Estoy perdiendo el tiempo con ustedes! ¡Será mejor que me vaya a otro sitio a ver si allí me atienden como me merezco!
- Espera, espera mamá…
- Sí, espera hija, no te vayas, mira éste, pruébatelo porque este es de esos vestidos que en la percha no gusta pero que, cuando te lo pones, parece otro… verás…
Todo el mundo corrió a ayudarla para que se quitara el que tenía puesto. Ante tal y repentino revuelo, Rico ladró.
- He dicho, que me casaré con un vestido como este y en verde pistacho, ¿me lo van a hacer, o no?
La puerta de la entrada sonó y una de las dependientas salió del probador a ver quién era. Dos minutos después volvió comunicando a Rosa que la estaban esperando.

- ¿Sí o no?- gritó Rosa mirando al encargado a los ojos hasta que él, no tuvo más remedio que asentir.
- Muy bien pues, prepare este vestido en color pistacho y, cuando venga a la primera prueba elegiré el tocado que también será en verde pistacho.
- ¿Y las damas de honor, doña Rosa, también han de ir del mismo color?
- ¡Por supuesto!
Rosa los echó a todos y se quedó sola mientras se desvestía.
Ya en la tienda, abuela y nieta saludaron con un rápido beso y una ligera sonrisa a Pgtvatnant, futuro marido de Rosa.
No les gustaba aquél tipo que nadie conocía y del que nada se sabía. Y al encargado y a las dependientas tampoco les gustaba. Pgtvatnant no gustaba a nadie en realidad y nadie, sabía el motivo. Era amable, educado, tenía dinero y también iba a la iglesia, pero ni el cura hablaba con él. No había motivos aparentes, pero nadie quería estar cerca de aquél hombre, de impronunciable nombre.
Rosa se colgó de su brazo cuando salió del probador y le ofreció una de sus mejores sonrisas mientras se ponía de puntillas para darle un beso y, segundos después, los dos salían por la puerta mirándose a los ojos.
Marta y Claudia se quedaron allí de pie, observando y atontadas, sin saber cómo reaccionar. Cada día que pasaba estaban más seguras de que aquél tipo, tenía algo muy raro.
Horas más tarde, en la intimidad de la alcoba, Rosa acariciaba el cuerpo áspero de su futuro marido mientras él, con sus largos y verdes tentáculos que durante el día ocultaba debajo de sus buenos trajes, la abrazaba casi hasta asfixiarla.
“Nadie me va a prohibir a mi, casarme con un vestido que haga juego con el color de su piel” pensaba Rosa.
Pgtvatnant tenía miedo. La quería tanto, que un día la mataría con tanto amor.

Queralt.
24 de septiembre de 2007

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS EMPEZANDO CON LA MISMA FRASE:

http://elcuentacuentos.com/

lunes, 17 de septiembre de 2007

MI VIDA EN UN BONITO LIBRO.

MI VIDA EN UN BONITO LIBRO.

QUIERO QUE MI VIDA SEA DE ESAS QUE SE INMORTALIZAN EN UN LIBRO. Quiero que la vida me gratifique de tanta mala baba. Quiero que alguien cuente mi vida, mis dolores, mis sufrimientos y mis pocas alegrías. Quiero que hagan un libro precioso, no muy grande, con las tapas duras y el papel bueno, de color sepia. Quiero que la cubierta la diseñe una buena persona, que dibuje bien y que le guste mi cara, para que haga un buen retrato de mis penas. Quiero que alguien escriba ese libro diciendo la verdad de mi vida, la que nadie ha sabido hasta ahora. Quiero que divulguen mi historia para que nadie vuelva a vivirla. Quiero que nadie olvide. Quiero que nadie juzgue. Quiero que todos entiendan. Quiero que le pongan una guía de color granate al libro, para que podamos marcar el momento vivido, leído, sufrido, elegido…
Quiero que el precio del libro para algunos sea muy caro, tanto, como la culpa del que mata y olvida, pero quiero que se regale el libro al que no tiene culpas.
Quiero que mi vida sea de esas que se inmortalizan en un libro porque quiero que todos sepan aquello que callé durante años oscuros, anodinos, de días transparentes. Quiero que todos hablen del libro de mi vida porque la creo digna de pertenecer a la Historia de la Vida. Quiero que sepas, que veas y que sientas por qué quiero que mi vida se viva en un libro.
Quiero que me den algún premio porque me lo he ganado, ¡estoy segura!
Quiero que mi vida sea otra pero sobre todo, quiero que culpen a los culpables de las culpas del mundo.


Queralt.

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS QUE EMPIECEN CON LA MISMA FRASE:

http://elcuentacuentos.com/

lunes, 10 de septiembre de 2007

"NI UNA FLOR, NI UNA MIRADA DE AMOR." (168)

“NI UNA FLOR, NI UNA MIRADA DE AMOR”



SE MORDIÓ LOS LABIOS HASTA QUE LE SANGRARON LOS SILENCIOS… y lo hizo sin esperanzas, sin ilusiones. Sin pensar siquiera por qué estaba allí.
Era fácil romper la piel con los dientes y mucho más, hacer que brotaran gotas de sangre de aquél estrepitoso vacío.

“La vida va en serio” pensaba.
“No quiero que me necesites, no quiero que me esperes... quiero que salgas a encontrar mi corazón. Porque no busco que me entiendas, ya no.”

Malquerida, así se sentía. Olvidada en un rincón al que no quería entrar el amor del compañero pues, por alguna razón, él siempre miraba hacia otro lado.
Le sangraron los labios pero siguió mordiéndolos en silencio. Mientras, el eco del dolor, bramó para sus adentros.

“La vida no es una broma que está a punto de acabar para después reír. La vida es un espejo roto, manchado, viejo y agrietado que no refleja la realidad que vemos”

Sabía muy bien lo que no quería para su vida. Pero allí estaba. Sonriendo.
María era una mujer suave, entrañable, pero vivía en la tristeza porque le faltaban las atenciones, el cariño y la alegría que toda mujer casada podría desear.
¿Qué hacía allí? ¿Qué estaba haciendo?

“Por las mañanas, cuando abro los ojos, no recuerdo quién soy.”

María se quedó dormida una vez más junto a su marido. Espalda contra espalda y rozando las plantas de los pies.
¿Qué hacía María en aquella cama, en aquella casa y en aquél matrimonio?
De la radio salían las notas de una vieja canción… pero a ella nunca le mandaron un ramito de violetas, ni flores por primavera.
En la calle, se oía con gran estrépito el camión de la basura.

http://youtube.com/watch?v=o1UhzRO-S60



Queralt.

Para más y mejores historias empezando con la misma frase:
http://elcuentacuentos.com/

lunes, 3 de septiembre de 2007

VIDA... ¡ESPÉRAME!




VIDA… ¡ESPÉRAME!


LA BELLEZA ERA SU MAYOR BENDICIÓN, PERO TAMBIÉN SU MALDICIÓN y por eso se escondía. Adán cambiaba cada mañana su camisa, su pantalón, su ropa interior… pero cuando Eva llegaba, desaparecía. Para él, la belleza era como un regalo de los mismísimos Ángeles, venidos del cielo, para obsequiarla a las personas que pueblan la tierra y por eso, se sentía desdichado y deprimido porque, tal como le gritaban aquellos que le conocían, era un ser feo. Los Ángeles nunca bajaron nada para él, sin embargo, Eva era la mujer más bonita que pisaba el planeta. Era, la más extraordinaria visión que jamás se pudiera tener o desear.
Adán la esperaba cada tarde, cuando el sol cansado buscaba el apoyo de un horizonte amigo. Y la esperaba porque ella era la bendición que necesitaba. Y cuando la miraba, cuando la tenía cerca aunque ella no lo supiera, él se sentía contagiado de aquél leve y delicado suspiro que se le caía al pasar…
La belleza que admiraba Adán era sutil y delicada, como los dedos de un bebé movidos por los sueños al intentar palpar su pasado. Como la mirada dulce de un anciano sonriente, buscando el futuro. Como las hojas tiernas que se rompen al rozar tu cuerpo con el suyo. Pero Adán no sabía poner nombre a las sensaciones, a los sentimientos y a las ideas que dormían junto a él, haciendo que sus noches no tuvieran ni paz ni sosiego.
La tímida inseguridad del adolescente, los granos amontonados y purulentos, la voz de pito, la nuez a medio tragar y las deportivas gigantes, empujaban a Adán al rincón más oscuro, al más apartado, al más escondido; al rincón donde habitaba la soledad. Y allí, casi sin respirar, permanecía en silencio.
Como todos los seres humanos, Adán tenía regalos esperando al pie de su propia vida, pero no podía saberlo pues, para ello, debía escribirla, debía desarrollarla, debía saciarse en ella y por ella en cada sorbo y segundo y en cada dolor, y en cada pesadilla… hasta poder saborear su propia belleza, la suya, su propia bendición. Adán, un día se asomó a la ventana y vio dos estrellas fugaces caer muy juntas cruzando el camino de los Ángeles.
Mucho tiempo después alguien le dijo que, Eva, se había puesto silicona en las tetas. Pero claro, a él también le habían operado sus orejas de soplillo…

Queralt.


PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS QUE EMPIECEN CON LA MISMA FRASE:
http://elcuentacuentos.com

Os recuerdo: también podéis leer el cuentito y dejar el comentario en
http://arbolesycerezas.blogspot.com

lunes, 27 de agosto de 2007

¡Corre que te pillo!

“¡Corre que te pillo!”


EL HOMBRE DE NEGRO HUÍA A TRAVÉS DEL DESIERTO Y EL PISTOLERO IBA EN POS DE ÉL… los caballos quedaron atrás tumbados, como rendidos y olvidados bajo las frías estrellas que alumbraban aquella noche clara.
El hombre de negro llevaba el traje sucio, casi blanco. Por lo visto, el pistolero le daba tiempo para que se levantara pero no para que sacudiera el polvo. Tropezaba tanto y se sentía tan cansado que, por unos momentos, pensó en rendirse. Mientras, una y otra vez el pistolero miraba fijamente cómo se incorporaba y buscaba el sombrero de copa por entre los cactus y las piedras que ocultaban todo tipo de fauna.
Durante largo rato recorrieron así el camino, uno delate y el otro detrás empujándole, obligándolo a seguir, hasta que el de la chistera no se levantó del suelo.

- De aquí no me muevo, al menos hasta que haya descansado… uffff ¡Qué dolor!
- ¿Pero qué dices, tío? ¡Muévete de una puta vez!
- A ver, ¿cómo te lo digo? ¡Que no me muevo, joder!

El pistolero, enfadado y muy metido en su papel, echó mano del colt que colgaba de su cadera. Lo tocó suavemente con los dedos pero no llegó a sacarlo de su funda.

- ¡Lo sabía! Sabía que si participaba contigo, me quedaba sin oportunidades… ¿tanto te duelen los pies? ¿No puedes aguantar un poco más?
- ¡Joder! ¿Pero qué dices? ¿No ves que queda lo más duro de la puta ginkana de los huevos?

Un grupo de gente casi hilarante los sobrepasó con mucho entusiasmo y tiempo después, justo al amanecer, se dio por finalizado el juego, otorgando al pistolero y al hombre de negro el último puesto.
Javier y Luis compartían amigos y parientes así que, no tenían más remedio que disimular su poca afinidad y su inquina.
Los dos muchachos se alejaron uno del otro en sentidos opuestos mientras dos chicas rubias en bañador y pareo iban recogiendo los enseres utilizados por todos los participantes en las pruebas, incluidos los dos caballos de cartón.

- Ha sido divertido, ¿verdad Lidia?
- ¡Sí! ¡Ha sido guay! ¡Súper guay!

Aquella parafernalia se había montado para celebrar el cumpleaños de Ricardo y su despedida de soltero. Todo había resultado fantástico pero, las vacaciones llegaban a su fin. Sin embargo, ninguno de ellos olvidaría aquella maravillosa aldea perdida en el desierto del Sahara.

Queralt.


Para más y mejores historias que empiecen con la misma frase:
http://elcuentacuentos.com/

domingo, 19 de agosto de 2007

¡ADIÓS!


¡ADIÓS!


TODO EL MUNDO VA A SU BOLA, MENOS YO QUE VOY A LA MÍA… ¿te has enterado de una vez? ¡Déjame en paz! Sí, todo el mundo va a su bola y tú también o, ¿tengo que recordarte que has desaparecido durante toda una semana? ¡Ah, claro! Eso ya no te interesa oírlo, ¿verdad? ¡Menuda cara tienes chica! ¿Cómo te atreves?
Estuve asustado hasta el mismísimo momento en el que te vi entrar en casa con las orejas gachas… y durante los seis días que no supe dónde estabas, te busqué como un loco por todas partes queriendo ver tu cara en toda mujer que pasaba o encontraba por las calles, por los rincones, por esos garitos a los que eres tan aficionada, por los parques y por los lavabos públicos. No llamé a tus padres, ¿para qué? Hace tiempo que no quieren saber y no les culpo. Me voy.
Me lo he pensado y sí, me voy, porque los días pasan y dentro de poco será mi cumpleaños. No quiero perder ni un minuto más contigo.
Ya has vuelto. Estás en casa. Te dejo pagado el mes. Y la luz.
Olvídate de mí. Aprende a vivir si quieres y aprende a crecer.
¡Haz lo que quieras! Yo me voy.

La puerta no se oyó porque la cerró con cuidado… pero sí quedaron en el portal las marcas de un dolor profundo y de unas lágrimas sinceras que no podía frenar.

Queralt.

PARA MÁS Y MEJORES HISTORIAS: http://elcuentacuentos.com